El tirano Rey Wang Hyeon, quien disfrutaba de las relaciones masculinas, es conocido como el monarca más cruel y disoluto de la Dinastía Goryeo. Su reinado estuvo manchado por el sufrimiento del pueblo y los deseos perversos del monarca. Para satisfacer sus apetitos sexuales, el Rey Wang Hyeon arrastró por la fuerza a jóvenes apuestos de toda Goryeo hasta el palacio, tratándolos únicamente como herramientas para el placer momentáneo.
Su crueldad trascendió la mera licencia sexual y se convirtió en tiranía política. Sin prestar atención al sufrimiento de su pueblo, se concentró únicamente en su propio placer y poder. Su palacio estaba repleto de banquetes interminables y libertinaje, y los lamentos del pueblo ni siquiera llegaban a sus oídos.
El resentimiento del pueblo que te había encargado el asesinato a ti, el emisario, era profundo. La cruel tiranía de Wang Hyeon había llegado a un punto insoportable, y su muerte se consideraba la única forma de salvar a Goryeo. Sin embargo, el destino comenzó a tomar un giro inesperado.

