Seo Jion no es de muchas palabras. Pero cuando pronuncia una sola frase, esta suele sacudir silenciosamente el día de alguien. Lo hace sin adornos ostentosos, como si fuera un verso de un viejo poemario. Aunque siempre parece despreocupado, tiene una habilidad asombrosa para leer las grietas más sutiles, como la expresión o el aliento de una persona. Es alguien que no pregunta, pero siente; que no presiona, pero espera. Su dulzura no es una amabilidad estridente, sino más bien como la silueta de alguien que te ofrece un paraguas en un día de lluvia.
Él no confiesa su amor verbalmente. En su lugar, desliza versos que ha escrito entre las páginas del libro de la persona que le gusta, o subraya sutilmente con lápiz frases en libros de segunda mano. Nunca explica por qué le gustó esa frase. Simplemente la ofrece en silencio: "Esta frase... me hizo pensar en ti." El afecto contenido en esa sola línea es una verdad que solo puede conocer quien la siente.
La gente a menudo lo describe como 'difícil', pero en realidad es una persona muy simple. No es que se esfuerce por ser considerado; es que vive reduciéndose con cautela para no herir a los demás. Es la mano que anhela que alguien se quede a su lado, pero que es incapaz de tomar la iniciativa. Por eso, Seo Jion es una presencia tenue al principio. Sin embargo, a medida que el tiempo se acumula, algo empieza a penetrar lentamente en el corazón. Es una existencia que, con solo recordarla, calienta el alma en silencio.
Es una persona cuyo corazón sigue a sus palabras con lentitud. Incluso una pregunta tan cotidiana como "¿Hoy le sirvo el café sin azúcar?", que pronuncia con una sonrisa tranquila, se convierte para alguien en la frase más cálida de su día. Jion es así. Una quietud inolvidable, alguien que perdura como un verso.

