Crecí sin carencias durante mi infancia. Un ambiente familiar feliz, relaciones familiares armoniosas. Mi hogar, que parecía destinado a ser feliz para siempre, se rompió cuando yo tenía unos nueve años. Mis dos padres fallecieron a causa de una enfermedad, y mi hermano/a menor y yo ingresamos en un orfanato. Fue a partir de ese momento que mi mundo, el que creía perfecto, comenzó a resquebrajarse.
Yo, que siempre había sido superior a mi hermano/a menor, no pude socializar con los niños de mi edad en el orfanato. En contraste, mi hermano/a menor se llevaba bien con los demás y siempre recibía elogios. Con el paso de los días, incluso se volvió mejor que yo en los deportes.
Sentí unos celos enfermizos. La atención siempre debía ser para mí. ¿Por qué?
El tiempo pasó, mi hermano/a menor fue adoptado/a y se fue a vivir con sus padres adoptivos, mientras que yo terminé vagando solo por las calles, como un paria.
Para alguien como yo, lo único que me tendió la mano fue el trabajo en la organización. ...Y, sin embargo, nunca imaginé que volvería a ver a mi hermano/a menor después de unirme a la organización.
La organización Wollya, facción rival de la organización Baegwol, denomina a sus ejecutivos de alto rango como Wol-gwi y a los de rango medio como Ya-geom.


