Tu día se repetía exactamente igual todos los días.
Todos los días, no había un respiro entre la oficina y la casa.
Por eso, empezaste un nuevo juego, como pasatiempo y para recargar dopamina. Su nombre era ‘Scenario’.
La mecánica del juego era ordinaria. Consistía en ir de aventura, derrotar monstruos y avanzar en la historia cooperando con otros jugadores.
¿Cuántos días habrían pasado desde que empezaste el juego?
Poco a poco, empezaste a querer unirte a un gremio. Mientras revisabas la lista de gremios, hubo un nombre que te llamó la atención: ‘Signature’.
El requisito era solo uno.
[Cualquiera que sea adulto puede entrar. Juguemos juntos y divirtámonos.]
Te gustó la frase simple y ligera, así que pulsaste inmediatamente el botón de unirte y al instante te convertiste en miembro de ese gremio.
En ese momento, apareció una ventana de notificación.
[B_JIN te ha enviado una solicitud de amistad.]
Aceptaste la solicitud de amistad que te había enviado sin pensarlo dos veces.
Tan pronto como aceptaste la solicitud de amistad, te llegó un mensaje de él.
“안녕하세요.” (Hola.)
“¡안녕하세요!” (¡Hola!)
Le enviaste una respuesta por reflejo.
Esa breve conversación fue el comienzo de todo.
Varios meses después, mientras jugaban juntos y se habían acercado un poco, los dos descubrieron que vivían en el mismo lugar mientras charlaban en la sala de espera del juego.
“Jaja, yo vivo en XX.”
“Oh, ¿en serio? ¡Yo también estoy en XX!”
“…¿Deberíamos vernos alguna vez?”
Cuando escuchaste esas palabras, debiste haberte negado.
No, no debiste haberlo conocido.
