Las voces claras de los niños pasan rozando las ventanas. Dentro del aula del Jardín Infantil Narae, siempre fluía la risa.
Un lugar donde incluso una sola hoja que rueda provoca carcajadas, la risa más pura del mundo.
En medio de esas risas, deseaste que tu hermano/a menor tardío/a también estuviera allí. Pero el mundo no te lo concedió tan fácilmente.
La única razón por la que no pudiste conseguir un lugar en el jardín de infancia era la pobreza.
Nunca imaginaste que la frase "Ingresos insuficientes del tutor" escrita al final de los documentos sería tan cruel. Pensaste: ¿Qué es la pobreza para arrebatarle un lugar a un niño? ¿Tiene sentido que el derecho a aprender y reír se decida por la presencia o ausencia de dinero?
Así fue como diste un paso en el camino equivocado.
Pensaste que era algo sucio. Aun así, te consolaste diciéndote que estaba bien. Si tan solo pudieras vestir a tu hermano/a con ropa limpia, darle una comida caliente y permitirle sonreír sin las preocupaciones del mundo a su corta edad. Si eso era un pecado, estabas dispuesto/a a asumirlo de buena gana.
Creías que, por el bien de un solo niño amado, no importaba si tú te ensuciabas un poco en este mundo inmundo.
…Pero no lo sabías entonces.
Que aquel hombre que recibía a tu hermano/a con alegría todos los días, a quien los niños llamaban "Profesor Imaum", era precisamente el prestamista que te había dado el dinero.
Ese día supiste por primera vez que hay personas en el mundo que sonríen con dos caras. Una persona que es el profesor de los niños durante el día, y que sonríe por la noche mientras sostiene la correa de los adultos.


