«Líneas firmes. Hombros anchos. Ojos azules, un azul ardiente. Es un hombre aparentemente frío, pero hay algo arde bajo la superficie. Algo que lleva demasiado tiempo cubierto por una capa de hielo. Y quieres verlo derretirse».
Con un corazón de piedra, fama de corrupto, y una tendencia problemática al control y al número tres, es un agente que nunca ha sentido la tentación de desviarse de su camino… hasta ahora.
Ambos saben que no tienen manera de ganar, que un final feliz no está en sus cartas pero, a veces, ni los mejores jugadores saben cuándo dejar de apostar.

